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Docencia

La docencia en la carrera académica

El mundo académico tiene una doble vertiente: la docente y la investigadora. Existen centros que priorizan una de estas vertientes, exigiendo a los académicos que trabajan en dichos centros un esfuerzo adicional en dicha vertiente en detrimento de la otra. De la misma manera, existen centros que dividen a sus académicos entre investigadores (exentos de impartir docencia, o con una carga docente muy reducida) y docentes (con una carga muy elevada de asignaturas para impartir). Sin embargo, la gran mayoría de académicos debe dividir su tiempo entre ambas tareas.

Ante esta doble vertiente, es fácil sentirse desorientado en los principios de la carrera académica: ¿Debería centrarme en la investigación o tendría que impartir algunas clases? ¿Cuánta docencia debería impartir? ¿De qué tipo? Y lo que quizá da más miedo de todo, ¿sabré hacerlo?

Es posible que ya lo hayas escuchado alguna vez, pero es importante tener en cuenta que, en el mundo académico, la docencia es la hermana menor de la investigación. Existen muchos más profesores que desearían poder dedicar más tiempo a la investigación que al revés. Y a la hora de buscar trabajo, para la gran mayoría de los puestos valorarán tus publicaciones mucho más que los cursos que hayas podido impartir. Sin embargo, la docencia siempre estará ahí, y para acceder a determinadas posiciones, será un requisito haber impartido un determinado número de horas de clase. Por eso, es importante prepararse con antelación.

Como orientación, puedes tener en cuenta lo siguiente:

  • Para conseguir una beca o contrato posdoctoral, lo normal es que no necesites ninguna experiencia docente. Por lo que si terminas tu doctorado sin haber impartido ninguna clase, no es el fin del mundo.
  • La estabilización, en el ámbito español, llega cuando se consigue una plaza de Profesor Contratado Doctor. Para conseguir la máxima puntuación por experiencia docente en la acreditación a Profesor Contratado Doctor en la ANECA, te pedirán 450 horas de experiencia docente. Idealmente, en asignaturas distintas, tanto a nivel de grado como de posgrado, y con una buena evaluación de tu actividad por parte de los alumnos. También necesitarás haber participado en algún congreso sobre docencia y haber publicado algún material docente. En cualquier caso, esto es lo necesario para conseguir la puntuación máxima. Es posible conseguir tu acreditación con un número de horas de docencia menor, sin haber asistido a ningún congreso y sin tener ninguna publicación docente.

Aquí, trataremos del tiempo que es recomendable dedicarle a la docencia. En otro lugar hablaremos de otros aspectos relativos a la docencia como los tipos de cursos que podrías impartir, la formación docente, las evaluaciones de calidad y los congresos y publicaciones referidas a la docencia.

 

Docencia durante el doctorado

En la mayoría de los casos, el primer encuentro que tendrás con la docencia será durante el doctorado. Durante esta etapa, tu principal preocupación debería ser terminar tu tesis en tiempo. Sin embargo, si deseas tener una carrera académica en España, un objetivo deseable sería que pudieses conseguir la acreditación como Profesor Ayudante Doctor nada más leer la tesis, para lo cual es recomendable tener experiencia docente. En este sentido, deberías evitar caer en dos extremos:

  • Evita pasar por el doctorado sin haber impartido ninguna clase.
  • Evita tener tantas clases que tu investigación se vea resentida.

Es posible que tu control sobre estos extremos sea limitado. En última instancia, la docencia que tengas que impartir dependerá de tu departamento. Pero intenta hablar con tu director de tesis y con el director de tu departamento para que te ayuden a tener una carga docente adecuada. Impartir entre 30 y 60 horas de docencia anuales, o entre 120 y 180 horas en total durante el doctorado, sería perfecto.

En algunos países es normal que los estudiantes de doctorado impartan docencia universitaria de una manera relativamente independiente. Sin embargo, lo más habitual es que la docencia de los estudiantes de doctorado sea en calidad de asistente, apoyando al profesor principal de una asignatura, y no como el profesor responsable de la misma. En cualquier caso, la docencia oficial que puedas impartir será a nivel de grado.

Si cuentas con una beca o contrato para realizar tu doctorado, es muy posible que las condiciones de la beca establezcan la docencia que tienes o que puedes impartir. En este sentido, tu departamento deberá atenerse a esas condiciones y no tendrás mayores problemas.

En otros países es común que, en lugar de una beca o contrato para realizar el doctorado, te ofrezcan un puesto docente remunerado mientras escribes la tesis. Por ejemplo, como profesor de español. En estos casos, es posible que tu carga docente sea más elevada y que necesites dedicarle más años a tu doctorado. Sin embargo, si se trata de una universidad prestigiosa, es posible que se trate de un sacrificio que merezca la pena.

Finalmente, si no tienes ningún tipo de beca o de contrato, lo más seguro es que no puedas impartir ningún tipo de docencia oficial. Si tu director de tesis o de tu departamento te apoyan, puedes tratar de impartir algún curso o seminario no oficial. No tendrán el mismo valor, pero será una buena experiencia. En cualquier caso, si no es posible, tampoco te agobies demasiado: es posible conseguir la acreditación a Profesor Ayudante Doctor incluso si no tienes experiencia docente. Sólo tendrás que compensarlo teniendo una mayor puntuación en otros aspectos.

 

Docencia durante la etapa posdoctoral

La mayor parte de las becas y contratos posdoctorales tienen un énfasis en la investigación, por lo que tienen una carga docente reducida, o incluso inexistente. Esto es ideal para poder dedicarse a escribir. Sin embargo, en vistas a tu carrera futura, es recomendable compaginar ese tiempo que tienes para investigar con una carga docente limitada.

Muchas plazas posdoctorales no contemplan esta posibilidad. Siendo además plazas por un periodo de tiempo más o menos breve, cuyo inicio muchas veces no coincide con los tiempos de planificación docente de las universidades, conseguir dar clases durante un contrato posdoctoral puede ser complicado. Sin embargo, aunque no lo consigas de inicio, si lo propones es posible que puedan asignarte alguna docencia para el semestre siguiente al de tu incorporación.

Considerando tu nuevo estatus como doctor, en este momento de tu carrera puedes ser responsable de todo tipo de asignaturas. En este sentido, podrías impartir una o dos materias en cada curso académico. Dependiendo de su duración, esto podría suponer entre 30 y 120 horas al año. Si puedes, presenta tu estatus como investigador como una ventaja para impartir cursos de nivel de posgrado sobre tu tema de especialización. A la universidad puede interesarle la aportación que puedes hacer, siendo como serás un investigador muy actualizado. Y a ti te vendrá muy bien, pues no necesitarás dedicarle tanto tiempo a la preparación del curso.

Si tu etapa posdoctoral es breve (dos años o menos), en España sería razonable que te incorporaras a una universidad como Profesor Ayudante Doctor. En este caso, la experiencia docente que adquieras durante tu posdoc no será muy importante, pues ésta no se les exige a los Profesores Ayudantes Doctores. Y siendo Profesor Ayudante Doctor, no tendrás ningún problema para conseguir todas las horas de docencia que puedas necesitar más adelante. Sin embargo, si tu etapa posdoctoral es más larga (4 años o más), sería preferible que consiguieses incorporarte a una universidad directamente como Profesor Contratado Doctor, o incluso como Profesor Titular de Universidad. Para ello, la experiencia docente durante tu etapa posdoctoral será más importante, pues necesitarás acercarte a las 450 horas de experiencia para conseguir la acreditación como Profesor Contratado Doctor. Sólo tienes que hacer los números: con 100 horas anuales de docencia, en cuatro años de posdoc podrías estar en disposición de acreditarte. Pero si sólo impartes 30 horas de docencia anual, ¡necesitarías 15 años para llegar a las 450 horas de experiencia!

 

Docencia más allá de la etapa posdoctoral

Una vez superes la etapa posdoctoral, lo más seguro es que no tengas problemas para conseguir todas las horas de docencia que puedas necesitar. Incluso más de las que desees. En España, por norma general, los profesores de universidad deben impartir 240 horas de docencia al año. Esto equivale a unos 2 o 3 cursos por semestre. En cualquier caso, las universidades pueden reducir este número de horas si se cumplen ciertos requisitos (como tener un cargo administrativo, o dirigir un proyecto de investigación).

A nivel internacional, puedes encontrar universidades que son más y menos exigentes en cuanto a la carga docente de sus académicos. Pero en general, España figura entre los países que más horas docentes demanda a sus profesores universitarios. No es difícil encontrar ejemplos de países en los que la carga docente de sus académicos es, regularmente, más reducida que el promedio español, dando así más tiempo para investigar.