Presentación
Este Proyecto ha puesto nombre a una serie de mujeres que se revelaron poderosas, influyentes, comprometidas y útiles en la sociedad española del siglo XVIII al desarrollar unas conductas en el plano político, económico, social y cultural que originaron unos perfiles femeninos poco convencionales, cuando no en oposición al modelo vigente impuesto por la ideología patriarcal. El estudio se planteaba en torno a tres ejes, que se corresponden con tres líneas de investigación que gozan de una excelente salud en la Historiografía modernista: la Historia de las Mujeres, la Historia Social del Poder y la Historia de la vida cotidiana.
- La Historia de las mujeres que venimos realizando en el presente sienta sus bases sobre un proceso de más de medio siglo de construcción conceptual y metodológica, donde merecen ser destacadas las aportaciones realizadas de forma pionera desde el movimiento feminista.
- La actual Historia Social del Poder, que ofrece nuevas propuestas de análisis histórico mediante un renovado aparato conceptual y metodológico al tiempo que posibilita una ampliación y diversificación de las fuentes en que se apoya, impulsando notablemente los estudios en torno a los variados mecanismos de dominación en las sociedades del Antiguo Régimen.
- La Historia de la vida cotidiana. Aunque durante un tiempo la disciplina histórica se mostró renuente a considerar como objeto de estudio la cotidianidad, actualmente en un contexto de cambio de perspectivas y de diversificación temática se ha impulsado su estudio como uno de los enfoques más sugerentes y estimulantes de las últimas décadas, constituyendo una corriente historiográfica autónoma que ha sabido dotarse de una epistemología propia, de categorías analíticas específicas y una metodología adecuada, de manera que el interés por el mundo de las vivencias y experiencias cotidianas de los diferentes grupos sociales son objeto de análisis histórico.
A partir de estas premisas nuestro propósito ha sido, de un lado, restituir a las mujeres en la historia analizando la significación de sus iniciativas para poder llegar a interpretar el fenómeno histórico y la evolución de la humanidad en su complejidad; de otro, contrastar y corregir la oposición existente entre la devaluación histórica de la experiencia femenina con la trascendencia real de los actos y conductas de las mujeres en el contexto histórico en el que vivieron.
La cronología acotada se ha referido al “largo siglo XVIII”, teniendo en cuenta que la decadencia y posterior desaparición del Antiguo Régimen vino acompañada de quiebras y rupturas durante un largo periodo histórico de transición, fundamental para entender la dialéctica entre el absolutismo y el liberalismo hasta el triunfo y consolidación de la sociedad liberal.
El marco espacial, variado y polivalente, partía de la Corte como escenario principal, eje de unas prácticas sociales y de unos hábitos culturales y políticos que fueron difundidos y mimetizados por los grupos sociales establecidos en otros puntos de la geografía nacional. A partir del modelo madrileño en algunas ciudades de provincias (Barcelona, Cádiz, Alicante, Zaragoza y Tenerife) encontramos mujeres que desarrollaron tareas y funciones similares, creando un modelo distinto, actuando también como motor de progreso en sus respectivos territorios y lugares de residencia.