La necesidad de llevar temas culturales al aula de idiomas
Autora: Sira Valladares González
28 feb 2025 - 09:00 CET
Alberto Reguero Gómez, en una entrada anterior, pero en este mismo proyecto de Aprendizaje-Servicio, ya nos explicaba que «ser bilingüe, en la mayoría de los casos, amplía y enriquece la identidad cultural de una persona». Tiene razón cuando afirma que aprender un idioma es una nueva percepción del mundo en su conjunto. En el instituto me parecía que en la asignatura de inglés, los readings o comprensiones lectoras que nos traían las profesoras podían tratar de cualquier tema. De esta manera, pude leer sobre la historia de superación de muchos personajes, cómo se grabó El laberinto del fauno o qué significó la ruta de la seda para el desarrollo de las grandes civilizaciones.
Explorando los beneficios de los auxiliares de conversación en el aula, Sergio Ferrer Navas los definía como «embajadores de la cultura de su país de origen», personas referente que entran en clase para darnos un ejemplo de vivencia en el extranjero, de acento, de cómo es crecer teniendo otras costumbres, yendo a otros colegios o escuchando otras canciones. Deberíamos de involucrar más a nuestras auxiliares de conversación para aprovechar por ejemplo las horas complementarias y los talleres y traer lo cultural a las aulas. Pedirles que nos hablen de su colegio, de su barrio, de sus actividades, y agradecer que no tengan vergüenza y enseñen sus fotos de anuario a unos curiosos estudiantes de 2º de la ESO para hablarles del baile de graduación que ven en tantas películas.
Inevitablemente, cuando mis alumnos aprenden un idioma, conectan con otra cultura. Por eso, nuestro papel como acompañantes en su formación es favorecer ese intercambio cultural.
La cultura tiene un hueco en la ley
Llevar un tema cultural al aula no solo motiva al alumno. En realidad, el componente cultural ya nos viene estipulado por ley. El Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid que establece la ordenación y el currículo de la Educación Secundaria Obligatoria valora que como profesores nos adecuemos a la diversidad cultural de los países de habla extranjera. La competencia específica número 6 de los posibles idiomas que un colegio puede ofertar (ya sea inglés, italiano, portugués o alemán) en cualquiera de los cuatro cursos de la ESO contempla que nuestros alumnos adquieran elementos básicos de la cultura de la lengua extranjera que aprenden.
¿Para qué queremos aprender esto? Preguntarían algunos de mis estudiantes. Aprender temas culturales amplía nuestra mirada y desarrolla en nosotros un sentido de cultura compartida y ciudadanía crítica.
Puede que aunque tengamos claras las razones por las que es necesario llevar lo cultural a la clase, el profesor no tenga claro cómo hacerlo. ¿Cómo transmitir una cultura de la que no he sido partícipe? ¿Cómo hablarles de temas de los que no soy experto? ¿Si no he vivido un 4 de Julio en Estados Unidos, aún puedo hablarles sobre esa fiesta? Al igual que nuestros profesores de historia no han vivido todas las épocas ni revoluciones, algunos profesores de inglés solo podemos informarnos, absorber y cargarnos de materiales para entrar en el aula.
¡Los viernes son los días culturales!
Pero para 3º de la ESO no. Para ellos, cualquier excusa me vale para llevarles un tema más cultural. ¿Que nos toca hacer una reseña sobre una película? Les hago investigar sobre su película favorita, personajes, historia, director. ¿Qué estamos explorando los desastres naturales? Les pongo el documental Fire of Love de National Geographic, la historia de dos vulcanólogos que encontraron a su alma gemela. ¿Y si hemos aprendido la expresión «To look on the bright side» o estamos explorando el vocabulario que se relaciona con la economía? Entonces les llevo dos canciones: la primera, la de los Monty Python, Always Look on the Bright Side of Life; y la segunda, del grupo musical ABBA, titulada Money, Money, Money. La primera me costó varias semanas que dejasen de tararearla y la segunda, en el curso siguiente se convirtió en la base del concurso de villancicos. Llevar temas culturales al aula de idiomas es una excusa para explorar de qué me sirve aprender inglés: ¿aprenderé a usar correctamente una expresión? ¿desarrollaré mi gusto musical? ¿agudizaré mí oído en la próxima película o documental que vea?
Si te apetece leer algo más sobre consumir cultura en lengua inglesa, especialmente literatura, cine y música, continúa con la entrada del Dr. Juan Antonio Latorre García.
Por supuesto también se trata de explorar nuevos temas de los que hablar y formarse. En 4º de la ESO, como prometía el subtítulo, los viernes se han fijado como el día cultural. Las dos profesoras que nos encargamos de las cuatro clases de 4º de la ESO nos ponemos de acuerdo para llevar un tema distinto cada semana.
A veces tiene que ver con el libro de lectura que vamos a leer ese trimestre, y entonces hablamos sobre el contexto y biografía de Shakespeare, el Shakespeare’s Globe Theatre, el teatro de la época y su manera de jugar con el lenguaje. Sin embargo, la mayoría de veces tiramos del «calendario cultural», al menos así es cómo le llamamos nosotras, y según la efeméride que le corresponda a ese viernes o a esa semana jugamos con los temas: el sistema de lectura braille (4 enero), la lengua de signos (23 de septiembre), el día de Acción de Gracias (28 de noviembre), la ruta más larga en Estados Unidos, el día de Martin Luther King (15 enero) o el de Benjamin Franklin (17 de enero), el día de la Marmota (2 de febrero), el Año Nuevo Chino…
Las actividades son sencillas: buscamos información, leemos un texto corto, desciframos un refrán escrito en braille, vemos el directo de la cabalgata de Nueva York por el día de Acción de Gracias, hacemos una yincana sobre el día europeo de las lenguas (26 de septiembre) y lo complementan con la información que la profesora trae ese viernes.
Traer un tema cultural al aula de inglés se trata de hablar y empaparnos de temas distintos, de romper con los días de gramática, vocabulario, reading, listening y writing y de favorecer el propósito comunicativo auténtico en el aula de inglés (en este aspecto podéis leer la entrada de la Dra. Natalia Mora López). Es perfecto para las últimas horas del día, para las efemérides, para dedicar 30 minutos de la clase o toda una sesión, permite una variedad casi infinita de trabajo a través de poemas, dinámicas de grupo, juegos individuales además de los ya explicados y deja un sabor de boca práctico que te anima a estudiar la gramática, el vocabulario y a hacer más readings, listenings y writings.
Dicho lo dicho, os dejamos el calendario cultural de marzo para que podáis explorarlo primero por vosotros mismos.