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Proyecto

 

Las relaciones de género e interacciones entre adolescentes en el espacio escolar ocupan el centro del debate social sobre la igualdad de género. Uno de sus principales retos es el de proporcionar herramientas educativas que sirvan para prevenir la violencia de género que se desarrolla en aulas y espacios escolares.

Creemos que la actividad físico-deportiva en la etapa de Educación Secundaria puede convertirse en una de estas herramientas útiles para promover relaciones de equidad. El proyecto REGeES ofrecerá una batería de propuestas, en forma de desafíos presenciales o a través de las redes sociales, que permitan al profesorado perseguir nuestro objetivo común: conseguir una sociedad igualitaria libre de violencia.

Esta es la misión del proyecto, y a continuación te presentamos los valores que conforman el proyecto REGeES. Léelos y, si compartes nuestra visión, únete al proyecto.

 

 

PRINCIPIOS A DESARROLLAR A TRAVÉS DE LA EDUCACIÓN FÍSICA Y SUS ACTIVIDADES FÍSICO-DEPORTIVAS

 

 

Las exclusiones de género entre estudiantes están en algunos casos tan normalizadas que generan dinámicas para degradar a otras personas por su condición.

Los centros educativos tienen un papel muy importante en la sensibilización y concienciación, por lo que se deben favorecer las interacciones entre sexos, tanto en el aula como en el centro escolar, con el fin de generar relaciones sanas y positivas.

Es fundamental que el profesorado revise su currículo oculto abordando estrategias educativas en el aula, con el fin de garantizar un clima libre de discriminación de género.


Los estereotipos y prejuicios de género siguen presentes en la sociedad y, por lo tanto, también en las escuelas. En los centros educativos hemos sido testigos desde hace mucho tiempo de situaciones de violencia física hacia aquel estudiantado que no cumple con los cánones sociales de belleza, conducta o habilidad.

· Es necesario reconducir estos prejuicios generando una conciencia de aceptación y respeto por los demás, independientemente de su sexo, raza, color, nivel sociocultural y económico, ideología o religión.

Las escuelas deben perseguir y erradicar toda forma de violencia hacia las mujeres u otros grupos.

El profesorado y el alumnado deben ser conscientes de las distintas formas de violencia existentes y generar un espacio de convivencia respetuoso para todos y todas.


La convivencia pacífica y en armonía requiere desestereotipar los modelos corporales de éxito social y aceptar la diversidad de formas e imágenes corporales.

Es necesario aceptar las diferencias corporales como un elemento enriquecedor del grupo.

Asimismo, la implicación de todos los agentes educativos deben desarrollar metodologías que visibilicen la riqueza de competencias que aporta la diversidad corporal.


La violencia verbal y gestual, como las amenazas, insultos, motes, gritos o gestos despectivos, son muy frecuentes entre el alumnado.

Corre el riesgo de normalizarse en la comunicación entre los alumnos y alumnas, sin ser conscientes de los daños importantes que puede provocar a quien lo recibe.

Por consiguiente, es importante que el profesorado trabaje hacia una comunicación respetuosa entre iguales, así como entre alumnado y profesorado.


En los diferentes espacios escolares se desarrollan se pueden producir situaciones de desigualdad de género, no siendo a veces visibles para el profesorado.

El mantenimiento de entornos seguros en los centros se considera uno de los factores imprescindibles para establecer un buen ambiente entre el alumnado.

Para ello es fundamental favorecer actitudes positivas de colaboración y participación en entornos de libertad y seguridad, con el fin de crear situaciones de aceptación y tolerancia.


Las redes sociales están adquiriendo cada vez un rol más importante en la socialización de las personas, especialmente entre la juventud.

El contexto virtual, dado su mayor carácter impersonal y anónimo, puede ser un entorno propicio para la aparición de conductas y actitudes negativas hacia otras personas.

Los centros educativos deben educar en un uso adecuado de las redes sociales por parte del alumnado donde el profesorado tiene un papel clave.


La libertad de opinión sin herir a los demás, junto con el respeto y derecho a poder expresar de forma abierta las ideas y sentimientos, son esenciales para mantener una buena convivencia y promover valores básicos como la tolerancia y la empatía.

En las clases se deben propiciar experiencias comunicativas y debates, en las que el alumnado se sienta cómodo y seguro para poder expresarse libremente, promoviendo el entendimiento y la comprensión.